Vivir Cinque terre, con los cinco sentidos.

Termino de hacer la maleta, con la esperanza de llegar al paraíso prometido en las fotos, viajo sola y eso me permite vivir con los cinco sentidos esta nueva aventura. Después de un periplo de aviones y trenes, por una inoportuna huelga, por fin llego a mi destino.Un taxi en la puerta de la estación de Levanto, con Eduardo pilotando me acerca a La francesca Resort, desde donde me llegó la invitación para esta nueva ruta.

A partir de ese momento el tiempo parece que tiene otro ritmo y las horas y minutos empiezan a tener otra cadencia.

Tras una calurosa bienvenida,una apetitosa cena nos espera en el restaurante, que aparece casi colgado en el acantilado sobre el mar de liguria.

El sol empieza a esconderse mientras me instalo en mi bungalow con vistas al mar y fue en ese primer instante donde caí enamorada de este rincón de Italia.

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1. La vista…

Abrir la ventana y los ojos se llenan del azul del mar, del verde de los Pinos,el amarillo de las mimosas,el naranja del sol al atardecer,toda un explosión de los suaves colores de la naturaleza en este complejo enclavado en el parque natural de las Cinque Terres (En 1999 se creó  el Parco Nazionale delle Cinque Terre)

Pero esta orgía de colores no ha hecho más que empezar, Cinque Terre abarca desde Punta Mesco hasta Punta di Montenero, y comprende los pueblos de  Monterosso,Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore.

Pueblos con pintorescas casas de colores “colgadas” en un paisaje montañoso constituido por distintos estratos o “terrazas” que descienden hacia el mar con una fuerte pendiente, y donde el ingenio ha permitido utilizar técnicas agricolas para aprovechar todo lo posible las caracteristicas del terreno.

Pueblos donde el añil de los pequeños barquitos anclados en los puertos resaltan sobre los tonos ocre de sus casas, el verde luminoso de las vides y el verde oliva de los olivos

Pueblos que se derraman en la playa de un profundo mar azul, con postigos verdes en las ventanas donde  se seca al sol la ropa blanca…

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2. El olfato…

Pasear por Cinque terre, sin prisas, por el paseo marítimo de Monterosso, por las animadas calles de Riomaggiore, o la pausada bahía de Vernazza, es abandonarse a los olores del verano, al olor salado del mar, a pescado recién llegado en las pequeñas embarcaciones, a protector solar de los entusiasmados turistas, a fritura de calamares y anchoas aliñadas con limón y albahaca, es el aroma del pesto preparado,siempre en mortero,y que desciende por las calles empinadas, a colada limpia y fresca colgando en las ventanas…

¿Quieres saber más sobre el resto de los sentidos? El post completo es impresionante, lo puedes encontrar en miruta.es

Y si lo lees escuchando esto  Nature Sound Library lo disfrutas el doble.

Escrito por MiRutaEs

MiRutaEs

Viajera intrépida e incansable. Síguela en http://www.miruta.org/
“Cuando el navegante comienza el viaje, prepara su barco, estudia su ruta, planea su itinerario y zarpa; no puede hacer nada más. No puede saber qué tormentas lo azotarán, ni si ha de regresar. Pero zarpa.” Edward Rutherford.

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