Un mes sin alcohol

Septiembre ha empezado fuerte. ¿Recuerdas el reto “un año sin compra“? Pues le sumo otro reto. Éste en un período mucho más corto, un mes, y con la sospecha de que será más difícil de cumplir. Se trata de no beber alcohol durante el mes de septiembre.

Antes de empezar a contarte te dejo el enlace a un artículo muy interesante que compartió una amiga en redes sociales: ” Vivir sin objetivos ni propósitos: quizá ahí se encuentre el sentido de la vida”. Te cito una párrafo: “Con lucidez, el filósofo coreano afincado en Alemania, Byung-Chul Han señala uno de los riesgos de plantearse la vida como una “empresa”, pues entre otras implicaciones, la existencia se convierte en una competencia frenética y un tanto ciega en la que el sujeto es al mismo tiempo “esclavo” y “amo”, esto es, una persona explotada por sí misma, exigiéndose siempre más en el intento insuficiente de conseguir un logro inalcanzable.” No es mi caso, no es un logro inalcanzable, no voy a competir frenéticamente para conseguirlo, más bien es un experimento con tintes sociales.

Siguiendo en la misma línea, aunque un poco más dramática, en estos días he leído el caso de la bicampeona olímpica Kristina Vogel que me ha impactado enormemente. Vogel, ciclista profesional,  tuvo un accidente hace unos meses quedando parapléjica. En una entrevista que concede a un diario alemán dice cosas tan sorprendentes como estas: – Sobre su futuro, Kristina asegura siempre se había fijado objetivos y ahora no tiene. “Esta es la primera vez que no tengo y eso es bueno. Primero necesito llegar a un acuerdo con mi parálisis.”; “No sé si quiero volver a los deportes competitivos y, de ser así, en qué disciplina. Si todavía no sé lo que puedo hacer, ¿cómo puedo saber qué me va a apasionar? Ahora mismo soy como un bebé que tiene que aprender a darse la vuelta y sentarse por sí mismo. Y es bueno que pueda tomarme mi tiempo para hacer eso. Por primera vez en mi vida, no tengo que hacer nada. Sólo puedo ser. Es una situación que quiero disfrutar. Básicamente, soy libre por primera vez”

“Sólo puedo ser”…”soy libre por primera vez”, increíble. Nos bombardean con plantearnos retos y objetivos en la vida y Kristina se siente libre porque ahora sólo puede ser. Hay que tener en cuenta que Vogel era una deportista de élite con una vida totalmente programada.

Con esto presente, aclarar que mis experimentos son eso, sólo experimentos que pueden salir bien o mal. Paralelamente buscaré ser y disfrutar siendo.

¿Qué me ha llevado a intentar dejar de beber? En las últimas semanas, noticias en prensa y televisión han vuelto a recordarnos que el alcohol no es bueno para la salud, y que el consumo recomendado es cero. En nuestra minifamilia nos cuidamos bastante pero la asignatura pendiente es el consumo del alcohol.

Lo primero es contarte cuál es mi consumo habitual. Si entre semana hay partido de fútbol o está siendo una semana dura de trabajo o de deporte, nos tomamos una cerveza. Tenemos tan tan asumido que una recompensa a un día duro es una cerveza rica y fresquita que los débiles de mente caemos siempre. Los fines de semana son otra cosa. Es cierto que llevamos algún que otro mes sin abusar como lo hacíamos antes. Si salimos el sábado con amigas y amigos, bebemos con la cena lo que vaya surgiendo, una cerveza, dos, tres… suele caer un chupito después de la cena y luego vamos a un bar de copas y cae un cubata u otra cerveza. Si no salimos con amigos y vamos a comer los dos solos, suelen caer dos cervezas y cenando, otra. No somos amantes del vino, aunque alguna vez podemos tomar un blanco semidulce o un tinto afrutado. La pregunta que siempre nos hacemos es ¿cuál es el sustituto perfecto del alcohol? Yo antes bebía refrescos pero con las cantidades de azúcar que tienen, los dejé. La cerveza sin alcohol no me convence, pedir agua suena raro, los zumos no son naturales y son azucarados, el vino es alcohol, así que las posibilidades de pedir algo que te guste es complicada.

Estamos a 12 de septiembre así que llevo 12 días sin beber alcohol, o casi. ¿Cómo está siendo mi experiencia? Te puedo contar cosas buenas y cosas malas. Las buenas son que las comidas copiosas no me están sentado mal ya que los gases de cervezas y refrescos hace además de la pesadez de la comida tengas la barriga llena de esos gases. ¿Qué estoy bebiendo? Cerveza sin alcohol, que hace que me tome menos porque no me acaban de gustar. También he pedido agua y bueno, parece triste pero también sientan mejor las comidas.

Como creo que todos sabemos, el beber alcohol es más bien un acto social. Te cuento un par de experiencias. Salida con amigas un viernes noche. En la cena pedimos de beber cervezas, las mías sin alcohol (sólo dos), riberas (tres y hasta cuatro copas) y riojas (tres o cuatro copas). Después de mi segunda cerveza sin alcohol y de que se acabaran las tapas, las demás seguían rellenando las copas de vino y cervezas, a mí no me apetecía beber más cervezas sin alcohol, de haber sido con alcohol seguro que hubiera rellenado. Qué me pasó, aunque parezca absurdo, empecé a aburrirme. Todas bebían y hablaban, yo intervenía en la conversación, me reía, mucho, pero también me apetecía irme tal vez a otro sitio o hacer otra cosa. Claro que si cambias y te vas a un bar de copas, te vuelven las dudas ¿qué bebo?

Otra experiencia fue en otra cena. Aquí pedí agua. La comida estaba buenísima y con el agua me sentó bien, como no podía ser de otra forma. Como casi siempre acabamos comiendo demasiado. Los chupitos después de copiosas comidas son de agradecer, al menos yo los agradezco. Dado que el alcohol no es bueno y que los licores digestivos son de una graduación muy alta, tomarse un licorcito después de comer no es nada recomendable. Si quieres puedes tomar agua con limón o una infusión. Después de tomar agua con la cena pensé que pedir una infusión sería más triste aún. Sé que a  quien me esté leyendo y no beba ni una gota de alcohol le estaré cayendo mal, pero vengo del mundo cervecero, moderado eso sí, pero cervecero al fin y al cabo. Lo que te quiero confesar y me cuesta es que sí, que rematé la cena con un chupito. En estos 12 días ha sido mi única recaída. Después de la cena volvía a plantearse el ir a otro sitio a tomar algo, ¿pero qué? Nos decidimos por un paseo y disfrutar de una noche fresquita.

¿A qué conclusiones estoy llegando?

1. La cerveza sin alcohol no está tan buena como la que lleva alcohol, aunque sigo buscando una marca que me convenza.
2. Beber agua en las comidas no es mala opción sólo hay que acostumbrase.
3. Nuestro entorno no está acostumbrado a que se pida agua para beber, te miran con pena y te preguntan ¿agua?
4. Si no bebes es más posibles que te aburras en las reuniones, no por no estar achispado sino porque entre frase y frese te falta un sorbito refrescante de cerveza.
5. Va a ser durillo pero no imposible. Me quedan 18 días sin beber, 3 fines de semana, puede que una barbacoa, una carrera nocturna (curiosa la costumbre de acabar de correr y tomarse una cerveza con alcohol que deshidrata en vez de hidratar), algún que otro partido de fútbol, quedadas con amigos y amigas.
6. No es una competición y me voy a deprimir si no lo consigo. Pensar que a pesar de saber que no es beneficioso para la salud seguimos consumiendo me anima a cumplir el reto.

Cuando acabe el mes de septiembre o si hay alguna novedad antes del 30 que merezca ser contada, escribiré un post y te contaré todo. Probaré el Cocktail sin alcohol San clemente, tal vez sea una alternativa para seguir tomando algo refrescante pero sano en casa. Los ingredientes son zumo de una naranja, de un limón, agua con gas y hielo.

Si eres un consumidor o consumidora ocasional o habitual de alcohol, ¿te atreverías a dejarlo durante un mes? Si lo haces, cuéntame tu experiencia. Si no bebes alcohol, ¿qué pides cuando sales?

Escrito por mmbits

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