Tuppers.

El olor a carne en salsa inundaba toda la casa. Isabel se disponía a repartir su guiso entre los tres tuppers, ya colocados en la encimera. Una vez fríos, acabarían en el congelador. Rito que se repetía cada domingo.

 – ¡Qué rico me sale! – decía mientras mojaba pan en la salsa que cubría el fondo de la olla.

 El jueves, bien temprano, tocaba sacar uno de esos tuppers. Pero a Isabel siempre le embargaba la misma duda.

 – ¿Y si con lo que hay en el tupper luego paso hambre? Bueno, saco dos y si sobra me lo como por la noche. Pero, si me como lo de los dos tuppers ya no tengo para  la noche. Saco los tres, y lo que sobre, me lo como mañana.

Domingo. El olor a carne en salsa inundaba la casa. Tres tuppers, dispuestos en la encimera, esperaban a ser rellenados.

Escrito por mmbits

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