Proyecto 333 y el minimalismo.

El tema del minimalismo me ronda la cabeza desde hace ya un tiempo. El año pasado cayó en mis manos el libro El arte de ser minimalista. Como dejar de consumir y empezar a vivir de Everett Bogue, traducción y adaptación de Valentina Thörner da Cruz. Es un libro que te recomiendo y que da que pensar. El libro plantea una vida con sólo 100 objetos. Te inspira a tener la sensación de libertad porque no hay nada ligado a tu vida que te retenga en un sitio. Me refiero a ningún objeto, no familia, hipoteca, etc. Habla de tener lo justo para meter en una maleta, coger un avión e irte a la otra punta del mundo. Hay colectivos y creo que cada vez son más que se están acogiendo a esta filosofía. Hoy día el consumismo nos desborda. Parece que si no tenemos la tele más grande o el móvil de última generación no podemos ser felices. Sé que es un discurso muy trillado pero no por eso deja de ser verdad. Admito que soy una persona consumista. Me gusta la ropa, me gustan los gadgets y tengo la casa llena de objetos y libros. La ropa me esclaviza y ocupa buena parte de mi tiempo. Además soy desordenada, aunque no una gran desordenada. Reconozco que si tuviera menos ropa, menos zapatos, menos bolsos sería un poco más feliz, al contrario de lo que pueda parecer. Un día, una amiga me dijo, y es algo que ya he escuchado en varias ocasiones, que ella no se compraba nada nuevo si no tiraba algo antiguo. Esa es la idea. Ahí está la clave.

A raíz del libro empecé a seguir a la traductora Valentina Thörner y su blog valdeoro.es. Valentina se describe en su blog como minimalista, eco-alemana, consumidora responsable, coach de felicidad, cocinera creativa, friki productiva, aficionada al té verde de Grinti y escritora con muchos sueños. Es la impulsora del Proyecto 333 del que cada vez estoy más convencida de querer formar parte. “El proyecto 333 es un reto de moda para experimentar vivir con menos cosas: los participantes se comprometen de vivir durante 3 meses con 33 prendas. Este número incluye no solo faldas, vestidos, camisetas y pantalones, sino también los zapatos (cada par cuenta como una prenda), las chaquetas y los cinturones. Lo que queda fuera de la lista son los objetos invisibles: la ropa interior, la ropa de deporte y tu pijama.” Para mi va a ser todo un reto. tengo muchas camisetas, muchos pantalones, algún que otro par de zapatos e infinidad de bolsos. Eso sí, siempre acabo usando lo mismo. Lo que no vayas a usar lo puedes donar, tirar o reciclar. Yo por el momento voy a coger una gran caja y voy a guardar todo lo que me sobre después de elegir las 33 prendas y la voy a guardar en la cochera. Creo que me resultará complicado elegir prendas para las salidas de fines de semana. No salgo todos los fines de semana pero sí  algunos. Por supuesto elegir sólo este número de prendas significa que vas a lavarlas más frecuentemente y que tendrán que ser prendas de más calidad. Ya te contaré si mis camisetas de 6 € resisten tantos lavados.

Me comprometo ante ti a elaborar mi lista de las 33 prendas para estos meses de verano. En la ciudad en la que vivo llegamos a los 40 grados así que serán todo prendas fresquitas y alguna rebeca o chaqueta para las noches que refresque, que no suelen ser ninguna, o para protegerme un poco del aire acondicionado del centro de trabajo.

Pues aquí dejo mi promesa. La semana que viene tendré un armario minimalista. Te dejaré documentos gráficos para que puedas ver el antes y el después.

Escrito por mmbits

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