Mi maternidad.

Antes de ser madre el tiempo y mi vida pasaban enlazándose de un modo muy distinto al que lo hace ahora. Y si bien era distinto, no cambiaría nada de mi vida ahora. Desde que soy madre un arco iris sale a menudo por mis ventanas, me río más veces al día, con la inteligencia de mis hijos, con sus ocurrencias. También mi paciencia cambió, se hizo más sensible, la pierdo con más facilidad, es cierto, pero también desde que soy madre, he trabajado en ella, y cada dia la controlo y crece haciendo pequeñita mi furia o enfado, y dibujando su color rojo de color amarillo alegría. Como el color de sus risas, alegría constante en sus caras, amarillo como el trigo como el pelo de Joan, azul, verde y rosa como el color favorito de Clàudia…. Desde que ellos nacieron siento que la vida es más simple y sencilla. Siempre he disfrutado mucho de las cosas pequeñas, desde que fui valiente y cambié mi mochila y aposté por una vida grande sin mediocridades, aprendí a saborear la brisa de cada mañana y las nubes azules ondeando al compás de la música de mi corazón. Desde que soy madre me he hecho experta en respirar hondo y sonreír, correr y correr con pausa y amor. Valoro los buenos gestos y las buenas palabras más que nunca y detesto a la gente de negro corazón o excusa y queja fácil y constante. No me gusta decir que he entendido a mi madre desde que yo fui madre, porque la entendí siempre. Escucho más y hablo menos. Siento que he conectado con la crianza más básica, formando parte del empoderamiento de la mujer y de la crianza consciente sin ser consciente de ello, “felicidades mamá consciente” me dicen muchas veces. He aprendido que los niños no tienen que obedecer por que sí, complacer a otros independientemente de cual sea su voluntad, su criterio o sus necesidades intrínsecas. Tenemos que acompañarlos en su aprendizaje, y encontrar herramientas para que nos respeten y confíen en nosotros, no desde la autoridad, sino desde el amor, y el respeto de su opinión. Los hijos no son nuestros, no son propiedad. Seguro que hay quien estas posturas mías en cuanto a educación las encuentra flojas, blandas, opinando que debería ser más estricta para que los niños estén más disciplinados, pero no me importa. Mis hijos comen lo que yo les cocino, sin opción a cambio, duermen cuando es su hora de dormir, sin tener que llevarlos a rastras, hacen sus deberes cuando les toca, sin montar dramas….. si soy demasiado cariñosa con ellos esto solo aumentará el gran vínculo de unión que ya tenemos, No quiero soldados que respondan ante mi mirada. Son niños, y soy feliz porque ellos son felices, y ante las cosas que deben cumplir, lo hacen, y me hacen caso, y el resto es relativo…………

Desde que soy madre aprendo cada día con mis hijos, y crezco con ellos. Improviso con facilidad, aunque adoro nuestra rutina. Me emociono con más facilidad. Observo el paso del tiempo con cada estación, me encanta ver caer las hojas en otoño o el brillo del sol sobre el agua del mar en verano, de este mar mediterráneo cuna de mis hijos. Soy tan creativa como siempre y los envuelvo a ellos con mi creatividad. Descubro la fuerza que tengo, el aguante y la resistencia día a día. Soy más mística y espiritual, buscando el sentido de mi propio Ser para poder ofrecerles a ellos el sentido, mi sentido, de la vida. Desde que soy madre me ducho a velocidad del rayo, y cuando eran pequeñines, hasta olvidaba alguna vez lavarme los dientes. A cuántas no les ha pasado esto, verdad? He conocido a gente interesante, a mujeres sabias y a madres maravillosas. Las veo cada día. Desde que soy madre una va cambiando su mirada de lo perfecto y aprende que a veces en la imperfección se encuentran más cosas bellas. Creo que los detalles aportan realidad a la vida y veo en lo pequeño la grandeza del Mundo. Como más sano, vivo más sano, abrazo la naturaleza, el sol, la madre Tierra. He renovado la capacidad de asombrarme, de sorprenderme. Ilusión. Vivo cada momento más consciente, más honestamente. Me enamoro cada día de una forma que no he experimentado nunca. Desde que soy madre siento que puedo cambiar el Mundo, porque el mundo no se cambia desde fuera, no lo cambian los políticos, los luchadores indignados, sino que el cambio viene desde el hogar.

foto familia

Escrito por Amelie

Amelie

Coautora del libro “Cuaderno de miel y pomelo” junto a su hermana y autora de la novela “Cartas olor a lavanda”. También ha colaborado en revistas literarias.

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1 Response

  1. Sandra dice:

    Muy hermoso tu modo de vivir la maternidad 😊 y muy colorido 😉.
    Un saludo Amelie ❤️

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