La libertad de nuestros hijos.

Clàudia y Joan están pasando un verano increíble, divirtiéndose muchísimo.

Creciendo muchísimo, y no sólo físicamente que también, sino a nivel de inteligencia, de aprendizaje y de amor. A veces me pregunto si algún día perderé la perspectiva. Me pregunto si, cuando sean más grandes, o adolescentes habré perdido la perspectiva que tenía antes de tener hijos y que me parece que todavía conservo ahora. Me refiero a la certeza de saber que, por mucho que los quiera y los adore por mucho que sé que les daría la vida, ellos no me pertenecen. Que son libres y tomarán sus propias decisiones, aunque algunas no me gusten o no me acaben de convencer. Quiero tenerlo muy claro porque cuando tenemos un hijo, esto que tenemos tan claro antes de tener hijos luego podemos olvidarlo
Y a veces a los padres nos cuesta entender la libertad de los hijos. Entender que ellos tienen su propia vida y que esta, puede no coincidir con lo que teníamos previsto cuando el hijo era un bebé que gateaba por casa. Quizás cuando tenga 16 o 18 años nos dice que ya no quiere estudiar más, quizás cuando tiene 18 o 20 empieza a salir con una pareja que vemos claro que le hará daño. Pero no es nuestra vida, es la suya. Podemos haber dado biberón, pecho, haber dormido con ellos a la cama cinco años seguidos, o haber aplicado métodos conductistas para dormir, es igual. Los hijos acabarán haciendo el que ellos decidan porque un día dejan de ser bebés, niños, adolescentes y se convierten en adultos. Y es así como tiene que ser.

Flores

Supongo que nos gustaría que aquello que hemos aprendido nosotros en el recorrido de nuestra llevaran ya integrado en las suyas y asi, no cometerían los errores que hemos cometido nosotros. Porque hoy lo hablaba con su padre, cómo y cuánto nos gustaría protegerlos de cualquier mínimo sufrimiento que les depare la vida, y tienen tanto por lo que decepcionarse en sus caminos La primera decepción con los amigos, la primera decepción “amorosa” ….. Me parece muy triste ver la decepción en los ojos de aquellos a quienes amamos, y más aún sobretodas las personas, nuestros hijos.
“Te adoro Joan, te quiero muchisimo. Lo sabes, verdad?” “Sí, mama, lo sé. Me lo has dicho millones de veces”. Y sí, es verdad. Se lo he dicho millones de veces desde que hace nació. Se lo había dicho millones de veces más mientras estaba dentro de la barriga. Posiblemente, el mismo número a veces que se lo dije a Clàudia que también me lo suele repetir día tras día: Clàudia, te adoro, y ella me lo repite: Mamiiii, te quierooooo! Me gusta cuando se están a punto de dormir, aquel momento en que la conciencia empieza a volar hacia otra cosa, aquel instante de duermevela en que aún les estoy tarareando su, “nuestra” canción. “Cántanos mami, cántanos un poco más” Entonces les vuelvo a decir cuánto los quiero, que estamos muy orgullosa de ellos y que ser su madre es un auténtico privilegio para mí. Joan sonríe a veces sonrojado a veces cuando me oye. Se lo digo y repito cien veces al día.
Y lo hago porque ahora para ellos quizás son palabras que su madre repite millones a veces, pero un día harán un clic y entenderán, perfectamente, que quiere decir “estar orgulloso de alguien”, o “privilegio”. Entenderán todo el significado de las palabras y estas, las tendrán tan adentro que confío que sientan un gozo de vivir, de sentirse merecedores de estar aquí y de disfrutar de todo lo que tienen, hacen y sienten. Con las alas y la libertad que su padre y yo además hemos aprendido a darles, porque espero que a medida que crezcan, nunca olvidemos que son hijos del amor, hijos de la vida, y que su vida es suya.

Flores

  Amélie.

Escrito por Amelie

Amelie

Coautora del libro “Cuaderno de miel y pomelo” junto a su hermana y autora de la novela “Cartas olor a lavanda”. También ha colaborado en revistas literarias.

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2 Responses

  1. Sandra Degayon dice:

    Haces bien en pensar así y haces bien en esperar que no se nos olvide conforme vayan creciendo……….la verdad es que ahora veo lo difícil que tuvo que ser para nuestros padres respetar en mas de alguna ocasión nuestras decisiones ya que si bien es cierto que entre la generación de los padres a los hijos siempre hay un salto importante y grandes cambios en costumbres y maneras de vivir y ver las cosas, puede que el cambio que les tocó vivir a nuestros padres con nuestra generación, haya sido uno de los mas grandes en muchos sentidos y sin embargo, en mayor o menor medida, la mayoría ha sabido respetar en mayor o menor medida , nuestras decisiones; quizás por ello , tenemos tan presente el que no se nos olvide que las vidas de nuestros hijos es suya, porque nuestra generación, en mayor o menor medida, hemos sentido la desaprobación de nuestros padres y quisieron , al menos en un principio, que actuáramos como ellos creían, aunque al final , la mayoría acabara respetando nuestra decisión aunque en muchos casos no la compartieran………..bueno, también se de algunos padres de amigas que decían ” qué suerte tenéis, ojala hubiera nacido yo en vuestra época, haced lo que creáis conveniente vosotras que podéis”………
    Buen artículo .
    Un saludo Amélie.

  2. soledad dice:

    Muy bonitas palabras Amelie, me has hecho llorar y recordar cuando los tenia pequeñitos como tú. Deben de ser libres a partir de una cierta edad, y equivocarse y aprender por ellos mismos, no seré yo quien les corte sus alas. Es una pena que se hagan mayores.
    Hasta otra!!

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