Esperando

Seguro que en alguna ocasión te has planteado que esperan de ti los demás, o a lo peor ni siquiera te has enfrentado con lo que tú esperas de los demás, consecuentemente en algunas ocasiones habrás sentido frustración, decepción o emociones negativas al respecto.

Es difícil establecer cuando y cuanto es justo el dar y recibir de las relaciones, tanto familiares como de amistad, y por supuesto de pareja, ya que cada persona tiene un concepto de la entrega en la relación. Es por ello que en muchas ocasiones las necesidades emotivas no se satisfagan en su totalidad o de la forma esperada y necesitada.

Muchos/as expertos/as dicen que la clave se encuentra en el estímulo motivador y en la autoestima para conseguir lo que queremos y no sentirse mal.

Yo no lo tengo tan claro y me permito añadir un factor más; para mí los elementos claves, además de los anteriores,  son la lealtad y la generosidad de un individuo hacia el otro. Con esto no quiero decir obviamente que sea incondicional y permanente, ya que precisamente experimentar un cambio cualitativo en alguno de ellos, trae como consecuencia la falta de entrega de la que antes hablaba y por tanto un fallo de percepción en la expectativas hacia una persona, relación o situación.

Las expectativas pesan y mucho. Precisamente nos lleva a pensar que la pareja es el pilar de la seguridad emocional, que hay amigos que no fallan nunca y que la familia es incondicional. Por ello fácilmente nos sentiremos traicionados/as y emocionalmente decepcionados/as dejando en manos de otros la responsabilidad de hacernos sentir bien y felices. Tarea difícil pero que corresponde única y exclusivamente a cada uno y una de nosotros mismos.

¡Lo siento, pero es así! Difícilmente conseguiremos sentirnos felices y satisfechos con nuestra vida si lo dejamos en manos ajenas, por mucho que esas manos sean las de tu pareja, tu madre o tus amigos/as.

Entre otras cosas cuando supones que esa responsabilidad corresponde a otros, los colocas en una posición de superpoder que no tienen, desde la que no pueden cometer –como humanos que son- ningún fallo, ya que de otro modo te sientes herido/a y traicionado/a.

Por tanto, ¿cuál es la mejor manera de sobrevivir a las expectativas, al “Esperaba más de ti”; o aún peor,  al “No me esperaba esto de ti”?

Seguramente cada cual tenga en su haber distintas respuesta, cuanta teoría… ¿verdad? pero ¿y la práctica?, ¿somos capaces de ponerlas en práctica…?

Por mi parte seguiré reflexionando sobre ello. Trataré de aportar más que una respuesta, alguna estrategia para mejorar la praxis e intentar esperar algo menos y por tanto sentir menos frustración, decepción y traición.

¡Más Amor y menos Espera!

Recuerda que “Saber Querer es Posible si Sabes Como”.

Roxa de Morales

Saber Querer. Me

Escrito por SaberQuererMe

SaberQuererMe

Coach Personal y Experta en Género por la Universidad de Sevilla.
Especialista en dirigir procesos de Coaching de Parejas (Heterosexuales y Homosexuales).
Me dedico a guiar parejas cuyo propósito sea resolver un conflicto o aclarar una situación delicada.

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