Cita a ciegas II

– Bueno, ¿qué tal tu cita de fin de semana? -inquirió curiosamente Rosa a Merche.

– Uff, pues todavía me estoy preguntando qué pasó.

– ¿Y eso?

– Verás, no tenía nada claro el tema de la cita a ciegas. Estoy un poco harta de que todos los tíos me salgan rana, así que llamé a Maite, la de contabilidad, y le pedí un gran favor. Ella, encantada. Tú sabes, ella es más desenvuelta con esto y tiene una habilidad especial para largar a los tíos.

– Pero, entonces, ¿tú no fuiste?

– Sí, sí, claro que fui. De hecho, me puse también el vestido bermellón como quedé con este muchacho, pero no me quité el abrigo en ningún momento.

– ¿Y qué pasó?

– Pues fue muy raro. El muchacho estaba allí. No iba vestido como acordamos, pero por la actitud y las miradas era él, seguro. No me preguntes por qué pero no se acercó a Maite . Y que conste que estaba espectacular.

– Es raro, sí.

– Bueno, no pasa nada, algún día se lo preguntaré. Al final, coincidimos en la barra, estuvimos charlando y hemos quedado para cenar. Por cierto, tengo que cambiarme el nick.

Bermellon

Escrito por mmbits

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