Berrinches.

Soy mamá de un niño de 5 años y una niña de dos, Joan y Claudia. Ambos tienen rasgos de su personalidad parecidos, como el ser muy cariñosos y muy divertidos, y el fuerte sentimiento de hermandad que tienen entre ellos, pero también rasgos muy diferentes. Una de estas cosas es el fuerte carácter que tiene Claudia, que cuando se enfada suele derivar en terribles berrinches y sofocones, tanto en la calle como en casa, cosa que Joan sin embargo nunca tuvo,  berrinches.  No conocía los berrinches, aunque había oído hablar y sufrir a algunas amigas madres respecto a ellos.  Pero parece que si, que los berrinches forman parte de tu vida cuando tienes un niño pequeño en la mayoria de los casos.  Tu mejor defensa es evitar en la medida de lo posible aquellas situaciones que provoquen una rabieta. Y yo, después de sufrir momentos bastantes desafortunados con mi pequeña leona tengo algunos truquitos.

Es más probable que a tu hijo le dé una rabieta si está cansado o hambriento, así que procura dejar las salidas al supermercado o a la oficina de correos para después de la comida o despues de que haya dormido un poco, y ten siempre a la mano alguna chuche o juguetito que pueda servir de distracción.

Si se siente frustrado y no soporta bien los “NO” puedes preveer que tendrás momentos de berrinches en según qué situaciones. Si sabes que tu pequeño va a insistir en querer un juguete  cuando vayas al multiprecios, piénsatelo dos veces, intenta ir tu sola, o cuando vayas con alguien que se pueda quedar con el pequeño o en el coche o dando un paseo por los alrededores. Esto no es someterte a tu hijo, sino predecir cómo reaccionará y sopesar las posibles consecuencias y las alternativas. 

Claro que evitar un berrinche no siempre es posible. Una vez que comienza la rabieta, es difícil razonar con tu hijo. A mi me ha llegado a preguntar el policía si ” ¿todo va bien señora?” cuando en la puerta de la guardería cada día intentaba sentarla en su silla en el coche y ponerle el cinturón. Imaginad lo que berreaba y lloraba porque no quería. Entonces, una vez más, intentaba entrar en un estado “zen”: le  hablaba con cariño, le explicaba tranquilamente la situación, y entre sus patadas, intentaba yo calmarme la primera y sonreirle para que se calmase ella. Aunque ella estaba rabiosa como si no hubiera fin. Y yo con ganas de  sentarme a llorar también.  Si encuentras embarazoso un berrinche en público, lo mejor es que te vayas del lugar. Si te enojas o lo castigas, e intentas quedar por encima del niño eso no mejorará la situación y solo hará que te disgustes aún más. Recuerda que lo mejor que puedes hacer es mantener la calma, porque hay niños que se alteran mucho más cuando se les regaña. Hay que dejarlos que se calmen.
Irte del lugar ayuda a todos, incluso si significa que tendrás que ir más tarde a la tienda para terminar de hacer la compra. Si no puedes marcharte del lugar, procura alejarte un poco. En lugar de permitir que tenga una rabieta en la sala de espera del dentista, por ejemplo, al menos sal al pasillo.

Cuando se le pase el berrinche, lo ideal es abrazar al bebé y que  le hagas sentir seguro, ya que perder el control puede asustarlo. Abrázalo pero no cambies de parecer. Es decir, si le dijiste que era hora de irse del parque y respondió con una rabieta, sigue siendo hora de irse cuando se le pase el berrinche. Pero una vez que sabes lo intensos que son sus sentimientos, puedes reconocerlos – afirmar sus sentimientos- y procurar hacer que la partida sea menos dolorosa, ofreciéndole leerle su cuento favorito cuando lleguen a casa, o irte de allí jugando con él, cantando o haciendole reir. La cosa es distraerle para que no llegue a romper el berrinche.

 Muchos niños de 3 o 4 años todavía tienen berrinches, aunque lo normal es que una vez pasados los 3 vayan minorando cada vez más hasta desaparecer a medida que el niño vaya madurando,   y algunos de ellos van a producirse en público.
Lo normal es que que la gente se quede mirando, pero suelen empatizar con las mamis/papis. Sin importar si te miran o no, recuerda que tu hijo no comprende el sofocón que tu te estas llevando (además del suyo)  así que trátalo de la misma manera que lo harías si el berrinche ocurriera en la casa.

                                                                                                  AméliePortada Cuaderno de miel y pomelo.

 

 

Escrito por Amelie

Amelie

Coautora del libro “Cuaderno de miel y pomelo” junto a su hermana y autora de la novela “Cartas olor a lavanda”. También ha colaborado en revistas literarias.

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3 Responses

  1. Ángela dice:

    Hola Amelie! ;). Te entiendo perfectamente, yo estoy o más bien estamos atravesando por la misma etapa que tu. Mi hija de dos años esta teniendo muchas rabietas últimamente. La última fue ayer por la mañana, al vestirla para ir a la guarde no hubo manera. Finalmente la tuve que llevar con la parte de arriba del pijama. Tampoco quería el chaquetón y se lo tuve que echar por encima y llevarla en brazos! Lo gracioso que cuando llega allí a los cinco minutos se le pasa y consiguen vestirla. Hay veces que te supera la situación. Te pones a su altura y la verdad que todo se complica mucho más. En fin, esperemos que esta etapa pase y venga otra mejor! Aunque ahora están tan graciosos y tiernos.. Para comérselos! Un abrazo!

  2. Amelie dice:

    Sí Angela, para comérselas y masticarlas bien, jaja. Depende de cómo nos pille lo llevamos mejor o peor y depende de cómo lo tomemos también los niños lo notan y se les pasa antes o se ponen peor. La mía estás Navidades ha tenido unos cuantos berrinches insoportables que incluso está un poco ronca, imagina. Espero que sea algo pasajero propio de su edad y no parte de su carácter. Un saludo 🙂 Gracias por tu comentario.

  1. octubre 13, 2015

    […] fue Amelíe en su papel de madre. Sus capítulos son de los más vistos. El más compartido, “Berrinches” podrás verlo cuantas veces quieras. Mar, de miruta.es, también intervino en esta primera […]

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