Yo sucumbí a Marie Kondo.

Según mi calendario editorial, algo que suena muy profesional, hoy tocaba hablar de la gestión del tiempo y gestión de la información. Pues bien, voy a tomarme la licencia de alterarlo a riesgo de trastocar el espacio-tiempo, perturbar la fuerza y puede que, hasta perderme en un universo paralelo.

mariekondo

Últimamente, la japonesa Marie Kondo está irrumpiendo con fuerza en las redes sociales, al menos en las mías. Hoy te hablo de mi experiencia con su método.

– “Soy una persona desordenada, lo he sido desde siempre. Mi armario es una leonera y mis cajones, ni te cuento.”

Nos etiquetamos, nos definimos a nosotros mismos como desordenadas o desordenados y nos quedamos tan panchas o panchos. Creemos que es un rasgo de nuestra personalidad imposible de cambiar y que nos acompañará de por vida. Nos imaginamos que hasta el día de nuestro adiós definitivo llevaremos en los bolsillos papeles de chicles, una entrada de cine y a saber qué más.

¿Cuál es la clave para no ser desordenada? Antes era de las que pensaba que era un defecto que no tenía solución pero llegó a mi vida la salvadora Marie Kondo.

La clave, sin duda, tener menos cosas. Menos ropa, menos zapatos, menos bolsos, menos cremas, menos libros, menos papeles, menos, menos, menos.

Compré su libro y seguí sus instrucciones.

Empecé por la ropa. Mi problema es que tenía la ropa en 5 ubicaciones diferentes, una cómoda, un armario grande, otros dos pequeños, un canapé y la cochera o trastero. Cuando guardaba las prendas de la temporada anterior lo hacía donde hubiera hueco. Así, a la hora de buscar aquella sudadera o la ropa de estar en casa tenía que revisar cada rincón. Me desdeperaba. Ahora, sólo haya dos posibles sitios. En el canapé sólo hay mantas. En los armarios del dormitorio, sábanas, pijamas y ropa de estar en casa. En el armario del vestidor la ropa de invierno y la de verano.

Como indica Marie Kondo saqué la ropa de todos los rincones de la casa y la esparcí por el dormitorio.

Ropa y clasif

El método KonMarie recomienda empezar por ropa de la temporada que ya ha pasado. Me embarqué en este gran reto en diciembre, así que empecé por las prendas de verano. Me preguntaba con cada prenda si el año que viene querría volver a usarla. Con algunas fue fácil la decisión, con otras no tanto. Son prendas que sabes que te sientan bien, que te sueles poner, pero no que ya te has puesto tanto que estás saturada y cansada de verte con ella. En ese caso también tienes que darle las gracias por los servicios prestados y deshacerte de ella.

Haces el mismo ritual con toda tu ropa. A mi me influyó mucho mi lugar de trabajo y por supuesto vivir en el sur donde los inviernos son muy llevaderos. En mi lugar de trabajo hace calor, por lo que no necesito prendas de abrigo. Me decanté por dejar camisas, camisetas de manga larga y rebecas. Todo lo que me había comprado por impulso y porque en su momento me gustó pero me he puesto una o dos veces también fue a la bolsa de donaciones. Hice tres montones. Ropa para donar, ropa para quedarme y ropa para reciclar. La donación la haría a una ong con la que colaboro. La que estaba muy deformada la eché a un contenedor de ropa porque sé que además de venderla o donarla la reciclan. El montón más pequeño finalmente, fue el de la ropa que decidí conservar. Hoy, abro el armario y aún veo alguna camisa, dos a lo sumo, que creo que al final donaré. Me he desecho de un montón de vaqueros. Esos que guardas para cuando adelgaces, los que guardas para cuando engordes o los de colores que compras como un capricho pero que nunca has sabido combinar.

Tenía en dos cajas grandes con el letrero “Ropa histórica”. ¿Te imaginas lo que había ahí? Camisetas de la promoción de la facultad, vestidos de aquella primera cita, la falda con la que fui al notario a firmar la hipoteca, etc. La falda no sé si mi inspiraba algo positivo o negativo. Prendas que piensas que es un delito donarlas o tirarles, pero creéme, se puede y no lo es. Si tanto te emocionan puedes hacerles una foto y cuando las veas volverán a ti los recuerdos. El resultado fueron cuatro grandes bolsas para donar y dos para reciclar.

BolsasyResultado

Hay una regla estricta impuesta por Marie Kondo y es que no ordenes por ubicaciones sino por categorías. Me salté un poco esta regla con el trastero. Los objetos que habitaban allí eran tan dispares que no podía clasificarlos como ropa, libros o papeles. Dediqué dos días exclusivamente a tirar muchísimas de las cosas guardadas por el simple hecho de que había donde guardarlas.

CocheraAntesPOs

Llegó el momento de los libros. Sabía que aquí tendría un conflicto. Hay personas para las que deshacerse de los libros es impensable. Pero seguimos el método KonMarie. Hay libros que tienes en las estanterías y son prestados. Éstos fueron a un montón para devolverlos. Libros que te regalan y no has leído porque no te atraen. Libros que no te han gustado y no los vas a volver a leer o incluso que no pudiste acabar de leerlos. Libros que tienes por duplicado y no sabes muy bien por qué. Libros que te compraste y sabes que nunca te los vas a leer. Estoy convencida de que podemos seguir descargando la estantería de libros pero por el momento me conformo con lo que hemos decidido quedarnos.

LibrosPapeles

La cantidad de papeles que se acumulan en una casa puede ser abrumadora. Documentación de cursos, nóminas, facturas, apuntes de la carrera, de las oposiciones, extractos de tarjetas, manuales de electrodomésticos, garantías de aparatos eléctricos. Tiré bolsas y bolsas de papeles de todo tipo.

Marie Kondo llama Komono a los objetos variados como botones, monedas, cajas de teléfonos móviles, cables no identificados, regalos, muestras de cosméticos, caprichos, recuerdos. Soy muy de guardar las cajas de lo que vamos comprando por si hay que devolverlo o mandarlo a reparar. Me he dado cuenta de las pocas veces que necesitamos estas cajas. Sin duda es menos trágico ver que no conservas el envoltorio que vivir rodeada de cajas que ocupan espacio y cogen polvo. Tiré botes caducados de cosméticos, botones, recuerdos, cajas y aún tengo una caja repleta de cables a la espera de ser revisada para tirar a un punto limpio la mayoría.

Sin duda, el secreto para seguir teniendo la casa ordenada es dejar a un lado el consumismo. Cuando sigues el método KonMarie te das cuenta de la cantidad de dinero que gastas en caprichos a los que al final no le das uso.

Era una consumista compulsiva y eso no lo puedo erradicar tan fácilmente por lo que a veces me puede la tentación y compro ropa, pero con muy poca frecuencia y siendo muy consciente de lo que compro. Sé que para tener una casa ordenada la clave es tener pocos objetos, poca ropa y casi no tener papeles.

Marie Kondo nos recomienda que antes de empezar, visualices tu destino, tu estilo de vida ideal. En el libro, cuenta cómo una clienta que vivía en una habitación caótica, con ropa por los suelos, bolsas llenas de revistas y papeles deseaba tener un estilo de vida más femenina. Marie le preguntó que a qué se refería con un estilo de vida más femenina y la muchacha le contó lo siguiente: “Bueno, cuando volviese a casa del trabajo, no habría nada en el suelo… y mi habitación estaría tan ordenada como una suite de hotel, sin que nada obstruyera la línea de visión. Tendría una colcha rosa y una lámpara blanca estilo antiguo. Antes de irme a la cama, me daría un baño, quemaría aceites aromáticos y escucharía música clásica de piano o violín. Después haría yoga y bebería té de hierbas. Me quedaría dormida con una imperturbable sensación de espacialidad”.

Relax

Yo creo que estoy bastante encaminada a conseguirlo.

¿Qué estilo de vida te gustaría tener a ti? ¿Te atreves con el método KonMarie?

 

Escrito por mmbits

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4 Responses

  1. Tanita dice:

    Quiero leer el libro! Que bueno que te quedó s vos!

  2. Maria dice:

    Fotos, me gustaría que pusieras las fotos de las zonas de libros y papeles que te hayas quedado a ver que tal han quedado.

    Me cuesta mucho esa categoría, oposito, trabajo y leo mucho, por lo que tengo muchos papeles y los libros no está siendo problema, porque hice una reunión para tomar café y a 4 amigas las deje llevarse los que les gustasen de una parte ya apartada porque no iba a leer más y otros 20 los he dado en una biblioteca.

    Pero me gustaría ver las ideas que has incorporado tu para papeles, apuntes etc

    Gracias

    • mmbits dice:

      Buenas tardes, María
      Siento contestar tan tarde. Mi vida laboral ha cambiado y he tenido que priorizar, así que casi no le dedico tiempo al blog. Tiré muchos muchos papeles y devolví libros. De este artículo ya hace más de un añito pero los papeles siguen en su sitio y no se han multiplicado. Tengo unas 6 cajas de archivo con los documentos que no puedo tirar. Mi marido genera también mucha documentación porque imparte clases pero al final del curso hacemos un repaso de lo que se puede tirar. Por el momento todo controlado. Este año hará un artículo repasando el orden de la casa. Confieso que se ha desmadrado un poco la cochera o trastero. Tengo que ponerle las pilas y hacer otra limpieza de todo. Actualizo el artículo en cuento pueda.
      Gracias por tu comentario, María.

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